Anthropic acusa a Alibaba de copiar Claude
Veinticinco mil identidades falsas. Casi veintinueve millones de interacciones. Todo en poco más de seis semanas. Esas son las cifras que Anthropic ha puesto sobre la mesa del Senado estadounidense para acusar a Alibaba de orquestar el mayor robo silencioso de inteligencia artificial jamás documentado.
No hubo servidores comprometidos ni archivos sustraídos. El supuesto ataque fue quirúrgico y legal en apariencia. Millones de consultas aparentemente normales, diseñadas para extraer las capacidades más valiosas de Claude sin pagar un solo dólar por ellas. Eso es la destilación no autorizada. Y según Anthropic, Alibaba la ha llevado a una escala sin precedentes.
Lo que está en juego va mucho más allá de una disputa corporativa. Si el Congreso adopta las medidas que Anthropic reclama, las reglas del juego en la industria de la IA cambiarán para todos. Este caso podría definir cómo se protege la propiedad intelectual de un modelo durante la próxima década.
La tensión tecnológica entre Estados Unidos y China ha sumado un nuevo capítulo, esta vez centrado en el corazón de la inteligencia artificial generativa. Anthropic, la compañía creadora de Claude, ha enviado una carta confidencial al Senado de Estados Unidos en la que acusa a Alibaba de haber orquestado el mayor ataque de destilación jamás registrado contra su modelo. Según reveló Bloomberg, que tuvo acceso al documento, la empresa china habría utilizado casi 25.000 cuentas falsas para extraer capacidades de Claude sin pagar por ellas ni invertir en su propio desarrollo.
Qué dice exactamente la carta de Anthropic
La carta está fechada el 10 de junio de 2026 y va dirigida a los senadores Tim Scott y Elizabeth Warren. En ella, Anthropic afirma que operadores vinculados a Alibaba y a su laboratorio de inteligencia artificial, Qwen, generaron más de 28,8 millones de interacciones con Claude entre el 22 de abril y el 5 de junio. Como Claude no está disponible directamente en China, estos accesos se habrían realizado mediante cuentas fraudulentas creadas fuera del país, recurriendo además a técnicas de ofuscación y redes de proxies para evitar ser detectados.
El objetivo, según Anthropic, no era un uso exploratorio cualquiera del chatbot: los operadores habrían apuntado de forma específica a las capacidades más avanzadas de Claude, entre ellas el razonamiento agéntico, la ingeniería de software y la ejecución de tareas de largo recorrido — precisamente las áreas más valiosas del mercado de IA empresarial en este momento.
En qué consiste la destilación y por qué es un problema
La destilación es una técnica habitual y legítima en el desarrollo de modelos de IA: consiste en entrenar un sistema más pequeño o económico utilizando las respuestas generadas por otro modelo más potente, lo que permite transferir capacidades sin asumir el coste completo de investigación. El problema surge cuando se realiza sin autorización, a gran escala y mediante identidades falsas que esquivan los términos de servicio del modelo original. Eso es justamente lo que Anthropic sostiene que ha ocurrido en este caso.
No es la primera vez que la compañía hace una acusación de este tipo. En febrero de 2026 ya había señalado a tres laboratorios chinos — DeepSeek, Moonshot AI y MiniMax — por una campaña similar, que en conjunto sumó unas 24.000 cuentas falsas y 16 millones de interacciones. Lo que distingue al caso de Alibaba es la escala: casi el doble de interacciones que aquel episodio combinado, además de producirse semanas después de que la Administración estadounidense advirtiera, en un memorando interno, que este tipo de extracción a gran escala resultaba «inaceptable».
El contexto geopolítico que rodea la acusación
Esta disputa no ocurre de forma aislada. Se enmarca en una escalada más amplia entre Washington y Pekín por el control de la tecnología de frontera: Estados Unidos mantiene restricciones severas sobre la exportación de chips avanzados a China y ha limitado el acceso de empresas chinas a modelos de IA desarrollados en su territorio. Alibaba, además, atraviesa otro frente legal: la compañía presentó recientemente una demanda contra el Pentágono para salir de una lista negra que la vincula con el ejército chino, una designación que la empresa niega categóricamente.
Anthropic calificó la actuación de Alibaba como especialmente «descarada», dado que la compañía china cotiza en la Bolsa de Nueva York, opera en territorio estadounidense y cuenta con inversores regulados por la SEC — circunstancias que, según Anthropic, deberían haber disuadido este tipo de operación, no facilitarla.
Qué pide Anthropic al Congreso
La carta no se limita a denunciar el episodio: plantea tres medidas concretas que la compañía querría ver convertidas en legislación. La primera, actualizar las leyes antimonopolio para que las empresas de IA puedan compartir información sobre estas tácticas de destilación sin incurrir en riesgos legales. La segunda, reforzar los controles de exportación de chips avanzados, de forma que China no pueda capitalizar las respuestas de los modelos estadounidenses incluso si logra acceder a ellas. La tercera, y más ambiciosa, legislar sanciones específicas contra los laboratorios que ejecuten ataques de destilación a esta escala, incluyendo la posibilidad de bloquearles el acceso a chips o modelos fabricados en Estados Unidos.
Cómo ha reaccionado el mercado
Las acciones de Alibaba cayeron más de un 4% en la bolsa de Hong Kong tras conocerse la acusación. Sin embargo, varios analistas consultados por medios internacionales consideran que el daño reputacional será limitado, ya que no es la primera vez que una empresa china enfrenta este tipo de denuncia y los inversores ya descuentan parcialmente estas tensiones en su valoración. Alibaba no ha respondido públicamente a las acusaciones de Anthropic hasta el momento.
Qué está en juego
Más allá del episodio puntual, el caso pone sobre la mesa una pregunta que la industria de la IA todavía no ha resuelto: cómo proteger de forma efectiva la propiedad intelectual de un modelo cuando sus capacidades pueden filtrarse a través de millones de consultas aparentemente normales, sin que medie ningún archivo robado ni acceso físico de por medio. El desenlace de esta disputa — y, sobre todo, si Anthropic logra que el Congreso adopte alguna de sus tres peticiones — podría sentar un precedente relevante para cómo se regula la competencia entre modelos de IA en los próximos años.

0,001%. Es evidencia forense digital de primer orden.

Este artículo recoge información publicada por Bloomberg, Financial Times, Wall Street Journal y otros medios que han tenido acceso a la carta enviada por Anthropic al Senado de Estados Unidos. Alibaba no ha emitido una respuesta pública a estas acusaciones hasta la fecha de publicación.

El caso Alibaba-Anthropic no es solo un litigio empresarial. Es el síntoma más visible de una guerra tecnológica que ya no se libra con aranceles ni sanciones, sino con millones de consultas silenciosas a un chatbot. La propiedad intelectual en IA tiene un problema estructural: no hay archivo que robar, no hay intrusión que detectar. Solo respuestas que, acumuladas, reconstruyen lo que costó años y miles de millones desarrollar.
Lo verdaderamente inquietante es que la legislación va muy por detrás de la técnica. Anthropic puede denunciar, puede escribir cartas al Senado. Pero mientras el Congreso delibera, cualquier laboratorio con recursos suficientes puede replicar esta operación mañana. Y no solo laboratorios chinos. La destilación no autorizada no entiende de banderas. Si el marco legal no cambia, lo que hoy se llama ataque mañana podría llamarse estrategia de negocio perfectamente legal.
Si cualquier empresa del mundo, incluidas las occidentales, puede extraer capacidades de un modelo rival mediante millones de consultas anónimas, ¿tiene sentido seguir hablando de propiedad intelectual en inteligencia artificial, o es ya un concepto obsoleto?