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Introducción

Veintiocho millones de conversaciones robadas. Ese es el número que Anthropic puso sobre la mesa del Senado estadounidense en una carta confidencial que ha sacudido el sector de la inteligencia artificial. El acusado: Alibaba, uno de los gigantes tecnológicos más poderosos del planeta.

Según la compañía fundada por Dario Amodei, operadores vinculados a Alibaba y su modelo Qwen crearon 25.000 cuentas falsas. Su objetivo era extraer las capacidades más sofisticadas de Claude sin pagar un solo dólar. La técnica tiene nombre: destilación. Y en este caso, se habría ejecutado a una escala sin precedentes.

El episodio llega en el peor momento posible. Washington y Pekín escalan su guerra tecnológica semana tras semana. Anthropic no solo denuncia un robo: exige al Congreso legislación específica para castigar este tipo de ataques. Lo que parecía una disputa corporativa se convierte, de repente, en un frente más de la batalla por el futuro de la inteligencia artificial.

Anthropic acusa a Alibaba. La tensión tecnológica entre Estados Unidos y China ha sumado un nuevo capítulo, esta vez centrado en el corazón de la inteligencia artificial generativa. Según Bloomberg, Anthropic envió una carta confidencial al Senado acusando a Alibaba de robar capacidades de Claude mediante 25.000 cuentas falsas, sin pagar por ellas.

Por qué Anthropic acusa a Alibaba de copiar a Claude

La carta está fechada el 10 de junio de 2026 y va dirigida a los senadores Tim Scott y Elizabeth Warren. Anthropic afirma que operadores de Alibaba y Qwen generaron 28,8 millones de interacciones con Claude mediante cuentas fraudulentas, proxies y ofuscación para eludir la detección.

Según Anthropic, los operadores apuntaron a las capacidades más avanzadas de Claude: razonamiento agéntico, ingeniería de software y tareas de largo recorrido, las más

En qué consiste la destilación y por qué es un problema

La destilación es una técnica habitual y legítima en el desarrollo de modelos de IA: consiste en entrenar un sistema más pequeño o económico utilizando las respuestas generadas por otro modelo más potente, lo que permite transferir capacidades sin asumir el coste completo de investigación. El problema surge cuando se realiza sin autorización, a gran escala y mediante identidades falsas que esquivan los términos de servicio del modelo original. Eso es justamente lo que Anthropic sostiene que ha ocurrido en este caso.

No es la primera vez que la compañía hace una acusación de este tipo. En febrero, Anthropic ya acusó a DeepSeek, Moonshot AI y MiniMax de una campaña similar con 16 millones de interacciones; Alibaba casi duplicó esa cifra.

El contexto geopolítico que rodea la acusación

Esta disputa no ocurre de forma aislada. Washington y Pekín escalan su pugna tecnológica: EE.UU. restringe chips e IA a China. Además, Alibaba demandó al Pentágono para salir de una lista militar.

Anthropic calificó la actuación de Alibaba como especialmente «descarada», dado que la compañía china cotiza en la Bolsa de Nueva York, opera en territorio estadounidense y cuenta con inversores regulados por la SEC — circunstancias que, según Anthropic, deberían haber disuadido este tipo de operación, no facilitarla. Esta pugna por el control de las capacidades de IA no es exclusiva de Anthropic y Alibaba: otros gigantes tecnológicos ya han apostado por reducir su dependencia de terceros, como analizamos en nuestro artículo sobre la IA propia de Microsoft.

Anthropic acusa a Alibaba: qué pide al Congreso

La carta en la que Anthropic acusa a Alibaba no se limita a denunciar el episodio: plantea tres medidas concretas que la compañía querría ver convertidas en legislación. La primera, actualizar las leyes antimonopolio para que las empresas de IA puedan compartir información sobre estas tácticas de destilación sin incurrir en riesgos legales. La segunda, reforzar los controles de exportación de chips avanzados, de forma que China no pueda capitalizar las respuestas de los modelos estadounidenses incluso si logra acceder a ellas. La tercera, y más ambiciosa, legislar sanciones específicas contra los laboratorios que ejecuten ataques de destilación a esta escala, incluyendo la posibilidad de bloquearles el acceso a chips o modelos fabricados en Estados Unidos.

Cómo ha reaccionado el mercado

Las acciones de Alibaba cayeron más de un 4% en la bolsa de Hong Kong tras conocerse la acusación. Sin embargo, varios analistas consultados por medios internacionales consideran que el daño reputacional será limitado, ya que no es la primera vez que una empresa china enfrenta este tipo de denuncia y los inversores ya descuentan parcialmente estas tensiones en su valoración. Alibaba no ha respondido públicamente a las acusaciones de Anthropic hasta el momento.

Qué está en juego

Más allá del caso, surge una pregunta sin resolver: cómo proteger la propiedad intelectual de una IA sin robos. Su desenlace podría sentar precedente legal.


Anthropic acusa Alibaba copiar Claude

0,001%. Es evidencia forense digital de primer orden.

Anthropic acusa Alibaba copiar Claude

Este artículo recoge información publicada por Bloomberg, Financial Times, Wall Street Journal y otros medios que han tenido acceso a la carta enviada por Anthropic al Senado de Estados Unidos. Alibaba no ha emitido una respuesta pública a estas acusaciones hasta la fecha de publicación.

plagio Claude Alibaba

Anthropic acusa a Alibaba · Conclusiones

El caso Anthropic contra Alibaba va mucho más allá de un conflicto contractual. Estamos ante la primera gran batalla legal por la propiedad intelectual de la inteligencia artificial generativa. Casi 29 millones de interacciones fraudulentas no son un accidente ni un error técnico. Son una estrategia deliberada para apropiarse de años de investigación sin asumir su coste.

Las consecuencias pueden reconfigurar la industria entera. Si el Congreso adopta las medidas que propone Anthropic, las reglas del juego cambiarán radicalmente. Los modelos de IA pasarán a considerarse activos estratégicos protegidos por ley. No solo en términos comerciales, sino geopolíticos. La destilación no autorizada podría equipararse al espionaje industrial. Eso obliga a replantear cómo se comparte conocimiento en un sector que, hasta hace poco, presumía de cultura abierta y colaborativa.

Si las técnicas de destilación son legítimas cuando se usan internamente, ¿dónde está realmente la línea entre aprender de la competencia y robarle, y quién tiene autoridad moral para trazarla?

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